Hoy queremos mirar el Alzheimer desde una realidad de la que se habla menos: ¿qué ocurre cuando una persona, además de convivir con Alzheimer u otra demencia, tiene una enfermedad renal?.
La enfermedad renal ya implica medicación, controles, restricciones alimentarias, citas médicas y, en algunos casos, tratamientos tan exigentes como la diálisis. Cuando además aparecen problemas de memoria, orientación, comprensión o comunicación, seguir todos esos cuidados puede resultar mucho más complicado.
Y entonces la enfermedad no afecta únicamente al paciente.
Las familias y cuidadores adquieren un papel fundamental: recordar la medicación, acompañar a consultas y tratamientos, controlar determinadas pautas de alimentación y líquidos, detectar cambios y, sobre todo, estar presentes cuando la persona va necesitando cada vez más ayuda.
Por eso, cuando coinciden enfermedad renal y deterioro cognitivo necesitamos una atención especialmente coordinada y humana, que tenga en cuenta al paciente, pero también a quien está a su lado cada día.
Hoy queremos reconocer a todas las personas que conviven con ambas realidades y a esas familias que repiten una explicación una vez más, acompañan a una nueva sesión de diálisis, organizan la medicación o simplemente ofrecen una mano cuando las palabras empiezan a faltar.
Porque hay cosas que una enfermedad nunca debería hacernos olvidar:
La dignidad de la persona, el cariño, el respeto y el derecho a recibir los apoyos necesarios.
En este Día Mundial del Alzheimer, desde ALCER Badajoz pedimos más investigación, recursos, coordinación y apoyo para las personas con Alzheimer y enfermedad renal y para quienes las cuidan.
Dos enfermedades pueden hacer el camino más difícil. Hagamos entre todos que nadie tenga que recorrerlo solo.